LA AUTOPSIA MELENUDA…

Publicado  viernes, 29 de julio de 2011


Todo ha acabado ya para los Leones del 2011…

Con todo el respeto al club y al Beisbol en si, deseo en esta entrega, a manera de ficción jugar al médico patólogo y realizar a través de mis líneas y como siempre lo he expresado, en mi humilde opinión, las “razones” del porque las fieras no calificaron, basándome como siempre en la frialdad de los números.

Empecemos con la definición del término, Autopsia viene del griego “autos” que significa uno mismo y “optis”, observar, es decir “ver por uno mismo”; relacionado con Necropsia que es “analizar un cadáver”.

Es una especie de examen “post mortem” que emplea la técnica de la disección para obtener información anatómica sobre las causas, la naturaleza, del deceso de una persona.

En este caso, nos referiremos precisamente a lo que las estadísticas nos indican sobre el “perfomance” selvático que honestamente, dejo mucho que desear, pero que suele suceder en el mundo del deporte, le pasa a cualquiera y para mi gusto, es simplemente UN AÑO MALO, de esos que queremos olvidar rápido.

EN LA PLANCHA DE LA MORGUE

Nos ponemos la bata de galenos y miramos a “ojo de buen cubero” al león fallecido.

Fueron antepenúltimos de bateo colectivo con un pobre .284, con el promedio más bajo de carreras (casi cinco por encuentro), apenas fueron capaces de dar nueve imparables por partido y los segundos “mejores” bateando para doble matanza con 125 ocasiones, empatados con Vaqueros y Pericos.

Dejaron 807 selváticos “suspirando” en los senderos, hablamos de casi ocho por encuentro, cerca de ser uno por capitulo, brillando por su ausencia ese batazo oportuno, el remolcador, el asesino.

En el pitcheo, séptimos en la fila, que aunque no es “mal sitio” están en mitad de la tabla general, con un alto 5.04 de efectividad; permitiendo casi seis registros por juego y aceptaron 1053 imparables en total, una decena como media. Cuatros bases y cinco ponches en promedio por duelo, con 1.83 en tal relación.

Defensivamente en honor a la verdad, nos sorprendieron con el penúltimo lugar, con .973 de porcentaje, la “friolera” de 106 marfiladas empañaron los guantes peninsulares, que solamente estuvieron por encima de Saltillo que pifio 132 veces. Dentro lo “rescatable” los receptores tuvieron un 38% de efectividad “pescando cacos” (30 de 78 intentos)

TRISTES RECUERDOS

Ahora revisamos el antecedente del fallecido…

Una temporada que hay que olvidarla lo más pronto posible, fue una verdadera pesadilla que termino en el sótano general del circuito, jugando para .410 el peor porcentaje de los 14 contendientes, con una triste foja de 43 ganados a cambio de 62 descalabros.

Es ahora el segundo más bajo de su historia en poco más de cuatro décadas, solamente “superados” por aquel “espantoso” .408 de 1987 que “lograron” marca adversa de 51-74, estacionados en las frías mazmorras sureñas, igual que en esta ocasión.

En 1971 y en el 74, perdieron la mayor cantidad de veces en una campaña, con 75 reveses, mientras en este calendario y aquel del 2004, lograron la cosecha más baja de éxitos con 43 en sus alforjas.

EL RECUENTO DE LOS DAÑOS

Es momento de exponer algunas hipótesis del mal que lo llevo a la “muerte”…

Todo empieza con un 40% de productividad en un total de 105 partidos disputados, demasiado escueto.

De las 28 series “verdaderas” (de tres juegos) solamente ganaron 12 y de las “insípidas” e inexplicables mini series, apenas salieron avante en una, empataron tres y fueron doblegados en seis de ellas.

En el primero de cada compromiso quedaron con foja de 14-25, en el segundo una derrota más del anterior y en el “definitivo” apenas 15-13 de los pocos números negros, que para acabarla de amolar, se los quitaron, al cambiar al par de desafíos.

No supieron ganar en la cueva que es fundamental (24-29) y fuera de ella estuvieron infames (19-33), de las 21 semanas que duro la temporada, solo vieron tres positivas, siete con dígitos en tablas y las restantes con saldo rojo; cinco triunfos seguidos fue la mejor racha; la peor muy reciente, diez descalabros consecutivos.

Marzo “dos que tres” con saldo de 5-6, a “duras penas” en abril (14-13) y “bien a secas” en mayo (12-10); pero después de la pausa del juego estelar, vino la debacle total, con un “terrible” 6-19 en junio y ahora en el último mes del rol, quítele cuatro derrotas al dato anterior…

Entre semana no les fue “nada agradable” (17-37) y “apenitas” (26-25) les beneficio el “weekend”…

Domingo fue su mejor día (11-6), el viernes les “cayo apuradamente” bien (8-7), de ahí en fuera el resto de días estuvieron “para llorar”, sobre todo los jueves (2-11) además de los martes (6-12)…

De 32 encuentros decididos por la mínima diferencia, 14 fueron a favor nada más; tuvieron que jugar ocho dobles carteleras, una ganada, tres divididas y las demás, derrotados.

¿Y DE QUE MURIO EL ANIMAL ENTONCES?

Podríamos decir de ANEMIA CON EL BATE, de exceso de GRASA EN SUS GUANTES y en la poca CONTUNDENCIA DE SUS BRAZOS, sobre todo los del último tercio, donde se “escaparon” varias ventajas con sabor a triunfo que terminaban en dolorosos reveses, que fueron una losa demasiado pesada con el tiempo.

La verdad, la fiera estaba condenada a lo peor, desde el principio denotaba desgano, poca motivación, tenia algunos “malestares” que paulatinamente se fueron convirtiendo en la enfermedad que los fue minando…

Algo le falto a la manada, jamás se escucho el rugido del rey de la selva, no existieron los zarpazos contundentes, nunca sacudieron la melena como esperábamos…

Fue difícil, casi imposible conjugar las “piezas claves” del juego, cuando brillaba el pitcheo, escaseaba el bateo o aparecía la “mantequilla”; si se “destapaban” con el madero, fallaba el relevo, la defensa “hacia agua” en el momento menos oportuno, quedaban “suspirando” corredores en los senderos, muchas veces no llego ese batazo oportuno…

Así de simple mis amigos, las cosas no se dieron como todos queríamos y estamos fuera de la competencia por vez primera en los últimos doce años; como dije en una ocasión, nos “mal acostumbramos a ganar” y ahora que no lo conseguimos, nos enfadamos de algo que suele suceder en el deporte, si no pregúntenle a Saltillo, que de un bicampeonato se “hundieron” en el sótano norteño…

Si, Leones y Saraperos fueron los equipos “desastre” del 2011, los “peores” de sus respectivas divisiones, los selváticos los “orgullosos” coleros generales… ¿Y que con eso?

Simplemente es un capitulo mas del beisbol mexicano, una de tantas historias “grises” de algunos equipos de la pelota azteca, suele suceder, NO HA PASADO NADA RARO, mis apreciables lectores, solamente se tuvo un año de “gatos negros”, de esos que hay que olvidar lo más pronto posible, es parte del “show”…

Ahora, ¿sabían ustedes que precisamente estas dos novenas, ocupan las posiciones cuatro y cinco de los equipos más exitosos en los recientes seis años?... ¡Aunque no lo crean!

Pero de eso les hablare en la próxima entrega especial, cuando concluya la postemporada y tengamos a un nuevo campeón, por ahora vamos a disfrutar de los playoffs, que seguramente estarán emocionantes…

Mis gallos son Reynosa en el Norte y Campeche en el Sur, Broncos para campeón…

¿Y ustedes mis paisas, a cual le van?...














































































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